El Ourang Medan era un viejo carguero holandés que navegaba por el océano Pacífico con destino a Costa Rica. Su tripulación estaba formada por veinte hombres de diversas nacionalidades, la mayoría de ellos mercenarios sin escrúpulos que habían aceptado transportar un cargamento secreto y peligroso: ácido sulfúrico mal estibado, que se filtraba lentamente por las bodegas del barco, creando una atmósfera tóxica y corrosiva.
El capitán del Ourang Medan era un hombre llamado Van der Meer, un veterano de la marina holandesa que había caído en desgracia por su adicción al alcohol y al juego. Era un hombre autoritario y cruel, que trataba a sus subordinados con desprecio y violencia. Su único amigo era el perro del barco, un pastor alemán llamado Rex, al que mimaba y protegía.
El viaje del Ourang Medan transcurría sin incidentes, hasta que una noche, el vigía del puente de mando vio algo extraño en el horizonte: una luz roja que parpadeaba en el cielo, como una estrella fugaz que se detenía y volvía a moverse. El vigía, intrigado, cogió unos prismáticos y observó con más atención. Lo que vio le heló la sangre: era una nave espacial, de forma ovalada y metálica, que se acercaba al barco a gran velocidad.
El vigía, aterrorizado, avisó por radio al capitán, que se encontraba en su camarote. Van der Meer, incrédulo, salió al puente y comprobó con sus propios ojos la presencia del ovni. El capitán, que era un hombre valiente y curioso, decidió enviar un mensaje en código Morse al objeto volador, intentando establecer contacto. Para su sorpresa, el ovni respondió con el mismo código, pero con un mensaje incomprensible para ellos: "S.O.S. de Ourang Medan. Flotamos. Todos los oficiales, incluido el capitán, muertos en el camarote. Probablemente toda la tripulación muerta. Yo estoy muriendo."
El capitán, desconcertado, pensó que se trataba de una broma de mal gusto o de una interferencia de otra embarcación. Sin embargo, antes de que pudiera reaccionar, el ovni se colocó sobre el Ourang Medan y lanzó un rayo de luz verde que envolvió al barco. El capitán y el vigía sintieron un dolor agudo en el pecho y cayeron al suelo, sin vida.
El rayo de luz verde recorrió todo el barco, penetrando en los camarotes, las bodegas, la sala de máquinas, el comedor, la enfermería... Todos los tripulantes del Ourang Medan murieron en cuestión de segundos, con expresiones de horror y angustia en sus rostros. El único superviviente fue el perro Rex, que se escondió debajo de una mesa y ladró con furia al ovni.
El ovni, satisfecho con su obra, se alejó del barco y desapareció en el cielo. El Ourang Medan quedó a la deriva, convertido en un barco fantasma, con sus veinte cadáveres y su perro aullando.
Al día siguiente, el Silver Star, un barco estadounidense que navegaba por la zona, recibió el falso mensaje de socorro del Ourang Medan. El Silver Star se dirigió al lugar de los hechos y encontró al carguero holandés. El capitán del Silver Star mandó un equipo de rescate para abordarlo. Lo que vieron les dejó sin aliento: todos los tripulantes del Ourang Medan estaban muertos, con los ojos abiertos y las bocas deformadas por el grito. Solo el perro permanecía con vida, que les miraba con el pelo erizado y los colmillos al descubierto. No había ninguna señal de violencia ni de lucha, solo de terror.
Los marineros del Silver Star prepararon las maniobras de remolque, pero antes de completarlas, estalló un incendio en la bodega número 4 del Ourang Medan, provocado por el ácido sulfúrico que había reaccionado con el calor. El fuego se extendió rápidamente por todo el barco, causando una serie de explosiones en cadena. El equipo de rescate escapó a tiempo: cuando aún no habían subido a la cubierta, el Ourang Medan voló en pedazos y se hundió en el mar, llevándose consigo su misterio.
Nadie supo nunca qué ocurrió realmente en el Ourang Medan, ni quién o qué lo atacó. Algunos dicen que fue un experimento militar fallido, otros que fue una venganza de los extraterrestres, otros que fue una maldición del destino. Lo cierto es que el Ourang Medan se convirtió en una leyenda, en una historia de terror que se cuenta en las noches de tormenta, en los mares del sur...
NOTA HISTORICA: El misterio data de entre junio de 1947 y febrero de 1948 (se desconoce la fecha exacta). Dos barcos estadounidenses recibieron una llamada de socorro en código morse proveniente del barco holandés Ourang Medan. El mensaje era claro: los tripulantes necesitaban ayuda y los oficiales estaban muertos. El barco Silver Star se dirigió a las coordenadas del buque holandés, aunque a su llegada observó un espectáculo dantesco: todos estaban muertos. Aturdido por la escena, el capitán del Silver Star ordenó remolcar la embarcación. Fue entonces cuando se produjo una explosión en la zona de carga del Ourang Medan, provocando su hundimiento. Con él, se perdieron todas las pistas que podrían desvelar la razón por la que todos los miembros de la tripulación murieron.
Una de las teorías que se barajan es la de que el buque cargaba químicos que podrían haber liberado ciertos gases, efluvios que habrían ahogado a la tripulación. Siguiendo con esta teoría, el movimiento del barco al ser remolcado habría sido suficiente para que la carga explotase. Parece que la verdad descansa en el lecho marino junto a los marineros que perecieron en el barco.